A lo largo de los siglos, Venecia se transformó en un importante enclave comercial, convirtiéndose en un puente entre Europa y Oriente, gracias a su ubicación estratégica en el Mar Adriático, controlando el mercado de especias, seda y esclavos. La ciudad evolucionó de un asentamiento bizantino, nutrido de habitantes que huían de las invasiones bárbaras y que hallaban refugio en los islotes de la laguna, hasta convertirse en una poderosa república marítima independiente, reconocida como “La Serenissima”, que dominó el comercio mediterráneo y la Ruta de la Seda hasta su declive en 1797, con la invasión de Napoleón. Venecia se organizaba, hasta entonces, durante mil años, como una ciudad-estado, con un sistema de gobierno liderado por un dux o doge, cuyo cargo encarnaba la continuidad, así como el símbolo de la soberanía y la independencia de la República de Venecia.
A la vista de la secuencia de las espeluznantes fotografías del cuerpo mutilado que los carabinieri le mostraban al profesor Lambert, este, no podía dar crédito que el cuerpo decapitado encontrado en las escalinatas del Palazzo Ducal, fuese precisamente, el del marescialli Pietro Matteo Faliero, del Gruppo Investigazione Criminalità Organizzata, con quien el profesor había coincidido el día antes. Resulta curioso, cuando menos, o quizás una mera macabra coincidencia, el hecho de que Marino Faliero, dux de Venecia en 1355, fuese decapitado en el mismo sitio y mutilado en público como escarmiento.
